¿Te has preguntado alguna vez por qué los elefantes de los circos no se escapan?
¿Cómo puede ser que se consiga retener a un animal tan grande, fuerte y pesado con una simple cadena atada a una de sus patas?

Los elefantes, a los pocos meses de nacer, son separados de sus madres y se les coloca una gruesa cadena alrededor de una de sus patas que se encuentra amarrada a una estaca clavada en el suelo.
Como es lógico, el animal intenta soltarse y tira con fuerza. Debido a ello se produce heridas en su pata y comienza a sangrar.
Cuando esto ocurre, los cuidadores le pegan al elefante con palos para disuadirlo de su intención de soltarse y evitar que se lastime la pata.
Esta situación de intentar soltarse por parte del elefante de circo, de producirse heridas en la pata y de recibir golpes de los cuidadores se va repitiendo a diario cada vez que se le coloca la cadena al animal.

Después de que el elefante haya intentado soltarse sin éxito en repetidas ocasiones va a llegar un día en el que va a dejar de intentarlo y va a resignarse a estar encadenado.
Esto es debido por un lado a que el animal se da cuenta y asume que no tiene la fuerza suficiente para soltarse y por otro lado a que asocia en su mente la idea de intentar soltarse con dolor.

Pero lo más llamativo de esto es que a partir de ese día, el elefante va a renunciar de forma definitiva a soltarse de la cadena y va a aceptar esa situación durante toda su vida.
En la mente del elefante de circo se va a grabar de forma definitiva la idea de que “no puede” soltarse y debido a ello, ni siquiera cuando se haya convertido en un elefante adulto y tenga la fuerza suficiente para derribar un árbol va a intentar soltarse.
Es más, a partir de ese momento no será necesario que la cadena esté amarrada a una estaca, bastará con colocarle una cadena suelta alrededor de la pata para que no intente escapar.

Esto es un claro ejemplo de cómo las cadenas mentales son más poderosas que las cadenas físicas.
Basta con tener en la mente la idea de que se es incapaz de hacer algo para que se produzca una paralización total de todas nuestras acciones.
Podríamos pensar que esto que le pasa al elefante de circo es debido a su falta de inteligencia, pero al mismo tiempo deberíamos preguntarnos si a las personas, que somos los seres más inteligentes del planeta, nos sucede algo parecido.
Muchas personas permanecen durante toda su vida atadas a un trabajo y a una forma de vida que no les gusta, y como sucede con el elefante de circo, aceptan esta situación y se resignan para siempre.
No intentan ni siquiera liberarse. Se limitan a estar ahí y esperar a que un día pueda llegar alguien y soltar la cadena que les retiene, pero ellos no hacen nada por romper la cadena porque, al igual que el elefante de circo, tienen en su mente grabada la idea de que “no pueden”.

Hoy más que nunca y gracias a las enormes posibilidades que nos ofrece internet es posible romper las cadenas que nos impiden ser libres y alcanzar la libertad financiera que anhelamos.
Pero si queremos conseguir alcanzar esta libertad financiera, primero deberemos ser capaces de romper las cadenas mentales que nos impiden avanzar.
Una de las cosas que diferencia a un hombre pobre de un hombre rico, es que el hombre pobre no ha intentado romper las cadenas mentales que lo retienen, mientras que el hombre rico sí ha roto estas cadenas mentales y eso le ha permitido lograr su libertad financiera.

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